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¿Queja o Agradecimiento?

Cada día observo a más gente quejándose: “esto es un asco”, “esto cada vez está peor”, “nada me sale bien”, “no sé qué más me puede pasar”, “siempre me tiene que pasar algo”, “éramos pocos y parió la abuela” …

La queja está muy presente en las conversaciones y eso es una gran negatividad en el pensamiento y en las emociones. Es un lastre que te arrastra a la negatividad y te quita mucha energía. Te lleva a centrar la atención en lo negativo y lo potencia.

Si cambias tu discurso, la forma que tienes de hablar y de expresar tus vivencias influirá en cómo interpretas cada situación y en tu bienestar emocional.

Da ejemplo a los demás cambiando la queja por el agradecimiento, centra la atención en lo positivo o neutro, acepta las cosas como son y empezarás a observar un cambio más positivo en tu vida.

El cambio de actitud lo transmites a los demás y, si unos a otros nos influimos, con ese cambio de actitud en uno mismo, podemos ser más agradecidos y dejar la queja a un lado. Podemos generalizar una actitud más abierta y positiva en la población.

Menos queja y más acción. Si no te gusta algo, haz algo para cambiarlo. Empieza por ti.

El agradecimiento es saber apreciar y valorar lo que la vida te ofrece, dar importancia a aquello que muchas veces se pasa por alto.

Es cuestión de ser capaz de prestar atención a todo lo que te rodea, todo lo que tienes en la vida no solo en lo material, sino en todos los niveles.

Aprender a ser agradecido es algo sencillo si se practica y entrena. Piensa cada día en tres cosas por las que puedes dar las gracias, y acostúmbrate a hacerlo diariamente. Con la práctica podrás agradecer muchísimas cosas al día y serás consciente en el momento de apreciarlo.

De ti depende hacia que lado enfocarte, qué actitud tomar ante la vida. Ir hacia el lado más positivo del agradecimiento y poder sentirte más en armonía contigo mismo o, por el contrario, ir hacia el lado más negativo de la queja y estar constantemente enfadado, frustrado, triste.

Como me habrás escuchado decir muchas veces, es cuestión de actitud. Esto no depende de la vida, la suerte, el destino, el vecino o si llueve o hace sol. Depende del enfoque que tú le des.

El como te sientes depende de la interpretación que haces tú de la vida, del diálogo que tienes contigo mismo, de tus pensamientos. Y los pensamientos son tuyos, tú eres quien puedes cambiarlos.

Deja de quejarte y actúa, busca la forma de crear y mantener tu bienestar. Sé agradecido con lo que tienes y valóralo.

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